Una ruta GT por La Garrotxa y Collsacabra reúne algunos de los paisajes más singulares del interior de Girona: hayedos que crecen sobre antiguos relieves volcánicos, mesetas suspendidas sobre valles y pueblos de piedra donde merece la pena detener el reloj. Es un territorio apropiado para un gran turismo o un clásico bien preparado, siempre que el recorrido se plantee con margen.
Esta propuesta de dos días enlaza Olot, la Vall d'en Bas, Rupit, Tavertet, Santa Pau y Besalú. No busca acumular kilómetros. Su atractivo está en alternar carreteras secundarias, paseos breves y una hospitalidad discreta, con tiempos suficientes para que el coche nunca convierta el viaje en una carrera.
Ruta GT por La Garrotxa: itinerario de un vistazo
- Día 1: Olot, la Vall d'en Bas, Coll de Condreu, Rupit y Tavertet.
- Día 2: Olot, Santa Pau, Banyoles y Besalú.
- Base recomendada: Olot o una masía con aparcamiento confirmado en la Vall d'en Bas.
- Mejor época: final de primavera y comienzo de otoño, evitando festivos de gran afluencia.
- Tipo de ruta: dos jornadas pausadas, con tramos estrechos y tráfico local.
Los tiempos deben comprobarse antes de salir porque obras, eventos y restricciones pueden alterar los accesos. Descarga el recorrido y comparte puntos de reunión independientes; la cobertura no es uniforme en todos los valles.
Día 1: de Olot a Rupit y Tavertet
La jornada comienza en Olot, después de repostar y reunir al grupo en un espacio amplio fuera del centro. Desde allí, el camino hacia la Vall d'en Bas permite entrar poco a poco en el paisaje. Sant Esteve d'en Bas es una buena referencia para una primera pausa corta, pero el convoy debe utilizar aparcamientos autorizados y evitar ocupar las calles estrechas del núcleo.
La subida hacia Coll de Condreu introduce un tramo más montañoso. El conductor encontrará cambios de rasante, curvas enlazadas y posibles ciclistas; conviene trabajar con una marcha que ofrezca respuesta sin recurrir continuamente al freno. En un clásico, vigila temperatura y presión de aceite durante la ascensión y deja que la mecánica respire al llegar.
Rupit: una parada para caminar
Rupit merece al menos noventa minutos. El coche debe quedar en el aparcamiento habilitado de la entrada, no junto al casco histórico. Desde allí se recorre a pie un conjunto de piedra que funciona mejor como pausa cultural que como simple fotografía. Reservar mesa con antelación evita buscar alternativas cuando el grupo ya está estacionado.
Después del almuerzo, la carretera hacia Tavertet exige atención. Es estrecha en varios puntos y no invita a formar un convoy compacto. Circula en grupos pequeños, deja distancia para que otros usuarios puedan incorporarse y acuerda el aparcamiento final antes de salir de Rupit.
Tavertet y regreso a la base
Los miradores de Tavertet ofrecen una lectura completamente distinta del territorio, con los riscos de Collsacabra sobre el embalse de Sau. La visita debe ajustarse a la luz y al horario de regreso. Si la tarde avanza o aparece niebla, es mejor acortar la parada que recorrer carreteras secundarias con prisa.
Para volver a Olot, el itinerario debe adaptarse a la situación real del tráfico y a la autonomía de cada coche. Una llegada con luz permite revisar neumáticos, limpiar el parabrisas y dejar el vehículo listo para el día siguiente. La guía de TVGC para elegir hotel en una ruta GT ayuda a confirmar acceso, aparcamiento y horarios.
Día 2: Santa Pau, Banyoles y Besalú
El segundo día comienza con un enlace corto hacia Santa Pau. Salir temprano facilita aparcar fuera del recinto histórico y caminar por la plaza porticada antes de la llegada de más visitantes. Los accesos próximos a la zona volcánica concentran peatones y bicicletas, por lo que aquí interesa un ritmo especialmente prudente.
La Fageda d'en Jordà es un enclave protegido, no un decorado para introducir automóviles. Si el programa incluye un paseo, utiliza únicamente las áreas permitidas y respeta las indicaciones del parque. Un club bien organizado separa con claridad el tramo de conducción de la visita a pie.
De la zona volcánica al lago de Banyoles
Desde Santa Pau, el recorrido continúa hacia Banyoles por vías adecuadas al tamaño del grupo. El lago aporta una pausa abierta y luminosa después de los bosques de La Garrotxa. Conviene seleccionar un aparcamiento antes de llegar y no improvisar una fila de vehículos en el paseo.
Un almuerzo ligero mantiene la tarde disponible para Besalú. En rutas de club, el alcohol debe quedar fuera de la conducción y cualquier visita gastronómica tiene que considerar el horario, la digestión y el siguiente tramo, no solo la mesa.
Besalú como cierre de la ruta
El puente medieval de Besalú ofrece un final reconocible, pero el acceso al centro no es apropiado para una caravana. Estaciona en las zonas señalizadas, completa la visita a pie y fija una hora clara para la despedida. El último briefing puede confirmar incidencias, fotografías compartidas y regreso independiente de cada equipo.
La ruta termina mejor sin una salida conjunta apresurada. Quien continúe hacia Barcelona, Girona o la costa debe disponer de su propio plan de combustible y navegación. El protocolo para cerrar una ruta GT ayuda a ordenar ese momento.
Qué coche encaja y cómo prepararlo
Un gran turismo moderno ofrece confort y buena capacidad de frenada, mientras un clásico añade una conexión especial con el paisaje. Ambos deben llegar con neumáticos, frenos, refrigeración y limpiaparabrisas revisados. Las pendientes y los tramos lentos pueden exigir más al sistema de refrigeración de un vehículo histórico que una carretera rápida.
Antes del viaje, sigue una lista de comprobación para un coche clásico. Lleva los consumibles específicos, pero evita llenar el maletero sin criterio. El equipaje y las herramientas tienen que quedar sujetos, lejos de piezas calientes y sin impedir el acceso al chaleco o a la documentación.
Alojamiento, aparcamiento y ritmo de club
Una base que simplifique las dos jornadas
Olot y la Vall d'en Bas permiten reducir enlaces y ofrecen distintas opciones de alojamiento. Antes de reservar, pregunta por número real de plazas, anchura de entrada, altura libre, superficie y posibilidad de entrada tardía. Para vehículos bajos, una fotografía de la rampa resulta más útil que la expresión genérica «parking disponible».
Si el grupo utiliza una masía, confirma que el acceso final está asfaltado y que existe espacio para girar sin invadir césped o grava suelta. Distribuir las habitaciones y matrículas con antelación evita maniobras innecesarias al llegar.
Convoy flexible en carreteras estrechas
Collsacabra no es el lugar para mantener una formación rígida. Divide un grupo grande, utiliza un roadbook común y fija reagrupamientos seguros. Cada conductor debe conocer el siguiente destino y continuar por su cuenta si pierde contacto visual. La conducción en grupo en una ruta GT funciona mejor cuando la navegación sustituye a la presión por seguir al coche anterior.
Cuándo hacer la ruta
Finales de primavera suelen ofrecer días largos y vegetación intensa. El comienzo del otoño aporta color y temperaturas agradables, aunque la humedad puede dejar hojas y zonas deslizantes bajo los árboles. En invierno son posibles heladas, niebla y sal en la calzada; un clásico valioso requiere valorar también su conservación, no solo la adherencia.
El verano aumenta la afluencia y puede traer calor en las paradas. Sea cual sea la fecha, consulta previsión, avisos de tráfico y condiciones locales el mismo día. En caso de lluvia intensa o niebla, reduce el recorrido y conserva las visitas principales para otra ocasión.
Errores que restan calidad al viaje
- Añadir demasiadas paradas: obliga a mirar el reloj en lugar del paisaje.
- Entrar con el grupo en cascos históricos: complica accesos y convivencia local.
- Rodar demasiado juntos: dificulta adelantamientos, incorporaciones y cruces.
- Reservar sin comprobar el parking: traslada el problema al final de la jornada.
- Confiar solo en el móvil: deja al conductor sin referencia cuando falta cobertura.
- Ignorar la meteorología: convierte un tramo tranquilo en una obligación incómoda.
Dos días para conducir con calma
La Garrotxa y Collsacabra premian la precisión logística y el ritmo sereno. Olot ofrece una base práctica; Rupit y Tavertet aportan la montaña; Santa Pau, Banyoles y Besalú construyen una segunda jornada variada. Con menos prisa y mejores paradas, el automóvil acompaña al territorio sin imponerse sobre él.
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